Justicia política
Comentaba ayer con un amigo afiliado y cargo público del Partido Popular la situación de crispación social y su repercusión en los políticos. Estábamos de acuerdo en que es lógico que la gente esté preocupada por su situación laboral y personal en estos momentos, y en que de alguna manera miren hacia las personas que han elegido para gestionar su futuro a través de las administraciones (sea central, autonómica o local) y les exijan explicaciones. Pero también coincidíamos en que tras esas legítimas demandas por parte de los ciudadanos se esconden personas que utilizan este contexto para verter todo tipo de acusaciones falsas de manera subliminal y con la coletilla de “político” que no minimiza el insulto pero sí limita sus consecuencias judiciales. (“sinvergüenza político”, “corrupción política”…)
No entiendo como por el hecho de ser concejal, alcalde, diputado, etc., puedes ser insultado con falsas acusaciones a las que sólo tienes que añadir “político” para que queden exentas de sanción.




